Un
Juego Disfrazado
Como
muchas personas, era ingenuo y poco crítico, soñé en grande y lo hice de la
manera menos indicada. Soñé un día con ser el mejor ajedrecista, el mejor entre
todos, la persona más grande en el ajedrez. No digo que soñar sea malo, de lo
contrario es bueno, pero necesita gran planeación de hechos futuros. Lo que
quiero decir con esto es la razón por la cual entré a las clases de ajedrez, en
las que podría aportar mucho más a aquel sueño.
Estas clases no son lo que muchos creen, un sitio no muy alejado de la monótona escuela. Lo cierto es que son clases muy interesantes, interactivas, de gran aprendizaje para las personas más dedicadas, las cuales llegan a aportar bastante a la vida de cualquier ser humano. El ajedrez puede significar un cambio en la forma en que ves todo, con su gran desarrollo de la lógica, sin mencionar sus salidas pedagógicas; como participar en diferentes torneos por toda la ciudad, los cuales, con total seguridad, son increíbles, recalcando la gran experiencia interactiva, tanto con las personas como con los lugares a visitar.
Como
es notable, el ajedrez es un deporte y no cualquiera, implica competencia, pero
desde una perspectiva menos física; no hay contacto u esfuerzo físico, solo
estas tú, tú y tu mente, compitiendo, rehaciendo la partida con cada
movimiento, construyendo un futuro de ésta partida a medida que avanzas.
A nadie vamos a engañar, todos hemos visto una partida de ajedrez con ajena curiosidad, llevándonos a pensar “¿De qué tratará tan extraño juego?”, pero, como muchos, que a la hora de probar cosas nuevas, las evadimos y escogemos el camino de la timidez. Dejando ir así un gran juego como es éste, en el que muchas personas se fían y se resguardan, como yo.
Para muchos, el sábado es visto por un día más de la semana, aburrido y totalmente igual a los demás, por lo tanto, ir a tomar clases de ajedrez puede cambiar totalmente la idea de éste. Además, quién sabe, quizás algún día tú hagas historia.
A nadie vamos a engañar, todos hemos visto una partida de ajedrez con ajena curiosidad, llevándonos a pensar “¿De qué tratará tan extraño juego?”, pero, como muchos, que a la hora de probar cosas nuevas, las evadimos y escogemos el camino de la timidez. Dejando ir así un gran juego como es éste, en el que muchas personas se fían y se resguardan, como yo.
Para muchos, el sábado es visto por un día más de la semana, aburrido y totalmente igual a los demás, por lo tanto, ir a tomar clases de ajedrez puede cambiar totalmente la idea de éste. Además, quién sabe, quizás algún día tú hagas historia.
Diego Carvajal
Grado Once
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