1. PROBLEMA DEL RECORRIDO DEL CABALLO
Dentro de un ejército no puede faltar la caballería.
Durante siglos han decidido batallas, gracias a su rapidez y contundencia
resultaban indispensables para lograr la victoria. Grandes estrategas se
sirvieron de los regimientos de caballería para decantar la balanza a su favor,
baste recordar a Napoleón Bonaparte, emperador de Francia.
El movimiento de los caballos se asemeja mucho a la
realidad, son versátiles, imprevisibles y es la única pieza que puede saltar
por encima de otras. Combinando ambos caballos se pueden lanzar ataques
temibles y es en posiciones cerradas donde mejor se desenvuelven, gracias a su
peculiar movimiento en L se pueden infiltrar por cualquier rincón del tablero.
2. RESUELVE ESTA SOPA DE LETRAS Y ENCUENTRA LA FRASE ESCONDIDA
Coloca ocho alfiles (cuatro
negros y cuatro blancos) en un tablero de ajedrez reducido, tal como se ve en
la figura. El problema consiste en hacer que los alfiles negros intercambien
sus posiciones con los blancos, ningún alfil debe atacar en ningún momento otro
del color opuesto. Se deben alternar los movimientos, primero uno blanco, luego
uno negro, luego uno blanco y así sucesivamente.
¿Cuál es el mínimo número de
movimientos en que se puede conseguir?
4. ACERTIJO
Un muchacho recibió, como regalo, un tablero de ajedrez que había sido dividido en cuatro piezas de la misma forma y tamaño. Estaban numeradas respectivamente 1, 2, 3 y 4. El muchacho juntó las cuatro piezas formando el tablero que se ve en la figura. El problema consiste en revertir su trabajo, dividiendo el tablero en las cuatro piezas originales, iguales en forma y tamaño, de tal manera que cada una contenga uno de los números.
Se trata de una famosa cuestión
que, básicamente, se enuncia así: « Puesto que la dama puede
desplazarse horizontal, vertical o diagonalmente, el problema equivale a situar
ocho fichas en el tablero de forma que no haya dos en la misma fila, columna o
diagonal.»
El interés que
despertó este problema fue extraordinario, y célebres matemáticos le han
dedicado numerosas investigaciones. Fue planteado por primera vez por el ajedrecista alemán Max Bezzel quien
lo publicó en 1848 en la revista especializada Berliner
Schachzeitung. Acerca
de este problema, dicho matemático dice: «El problema de las ocho damas
es un problema de matemáticas para el ajedrecista y un problema de ajedrez para
el matemático.»







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